Educadores21

Educación para el S.XXI

Miércoles, 8 junio 2011
by Víctor Cuevas
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Por qué voy a Madrid

VI Encuentro de Edublogs 2011 en Madrid

Voy a retomar la estela que Antonio Omatos ha lanzado en su blog para exponer mis razones para ir al Encuentro de Aulablog en Madrid que se celebrará los próximos 4 a 6 de julio. Pero mejor os las cuento en el vídeo, al tiempo que intento hacer un pequeño homenaje a aquellos con los que he compartido estos años, con un recuerdo especial a Carlos Santos, fallecido unos meses atrás y compañero de la Junta Directiva de Aulablog. Por todos los momentos vividos, por los que nos quedan por vivir juntos, por eso voy a Madrid.

Si vienes a Madrid, anímate a subir tu vídeo contando tus razones.

¡Nos vemos en Madrid!

Martes, 17 mayo 2011
by Víctor Cuevas
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La Educación como práctica de la libertad

Hace muchos años que leí el libro de Paulo Freire “La Educación como práctica de la libertad”, todo un clásico que no puede estar más de actualidad en estos días de omnipresencia de las TIC y de una gran falta de compromiso político en la Educación.

La Educación es un ejercicio de política en cuanto busca que las personas sean felices, desarrollen sus proyectos vitales y sean personas dignas en el mundo que les ha tocado vivir, mejorándolo y luchando porque sea un lugar mejor para los hijos de las generaciones venideras. Este ejercicio político no es, an absoluto, un ejercicio partidista ni tampoco adoctrinador, no somos quienes. Los educadores tenemos como misión el que nuestros alumnos comprendan el mundo y tengan los mecanismos personales para analizarlo de forma crítica. Esto es política, me temo, y Paulo Freire lo sabía cuando diferenciaba la alfabetización de la alfabetización crítica.
Al igual que Freire, no concibo al maestro o educador como un mero transmisor de conocimientos. Freire hablaba de la “educación bancaria” para referirse a esta educación que transmite contenidos pero no permite ayudar al educando a analizar el mundo en el que vive de forma crítica perpetuando, de esta forma su propia situación. Es la Educación domesticadora, que impide un cambio en la situación que rodea al educando. Es posible que hayamos puesto un énfasis excesivo en las posibilidades de cambio social apoyado en la Educación. A las pruebas me remito. Pero es seguro también, que el vaciamiento del espíritu crítico de la tarea educativa es una constante preocupante. En líneas generales, veo una Escuela en la que sólo importa aprender de memoria ciertos contenidos, una Escuela en la que el máximo valor es el individualismo y la competitividad y en la que el uso de las TIC se ha generalizado sin que éste tenga, en demasiadas ocasiones, una reflexión previa sobre el modelo de Educación que promueve.

Indignado

Mi indignación viene del análisis de este mundo feliz en el que vivimos. Con tantos canales de TV e Internet, no vemos que la precariedad, el paro, la desigualdad, la corrupción, la violencia… crece en nuestra sociedad. Lo cuenta mejor que yo Stephane Hessel así que os recomiendo la lectura de su libro Indignaos.

 

 

Esperanzado

Estoy a la vez esperanzado porque surgen iniciativas educativas y prácticas de docentes que quieren cambiar las cosas. PurposedES es un buen ejemplo, con las aportaciones de tantos profesores y sus prácticas asociadas. También están los proyectos colaborativos que están marcando un nuevo hacer en la práctica real de las aulas y que proliferan en la red. Construyendo historias, Poesía eres tú, Nuestros Pueblos, Identidad Digital y Redes Sociales, Callejeros Literarios, por poner algunos ejemplos. También hay cientos de experiencias usando las TIC de forma novedosa, cambiando la concepción bancaria del aprendizaje. En Planeta Educativo encontrarás ejemplos, imposible hablar de todos aquí.

Pero también estoy esperanzado con el movimiento Democracia Real Ya que empezó el 15 de mayo y que aglutinó a decenas de miles de personas en España al margen de partidos políticos y sindicatos reivindicando que no somos una mercancia en manos de políticos y banqueros, que somos ciudadanos con derecho a participar y que exigimos un protagonismo en las decisiones que nos afectan. Usando las redes sociales para convocar, sin apoyos mediáticos, consiguieron poner encima de la mesa que no estamos parados ante el mundo que vivimos. Usando de forma imaginativa las redes sociales y haciendo de la noviolencia una bandera en sus actos, están marcando un punto de inflexión en la política que todavía es difícil de evaluar. Puedes seguirlos en Twitter a través de los hashtags #15m #15mani y #democraciarealya o #spanishrevolution. Además, después de las protestas, surgen acampadas espontáneas para que siga viva la llama que prendió el domingo. En Madrid, el grupo acampa en Sol y a través del hashtag #acampadasol o #nonosvamos puedes seguir sus movimientos tras el desalojo de la pasada madrugada. Te recomiendo el vídeo del presidente honorífico de ATTAC hablando del sistema actual que explican las razones que explican el nacimiento de este nuevo movimiento.

 

José Luis Sampedro en TVE from ATTAC.TV on Vimeo

 

¿En qué acabará todo esto? No lo sé pero creo que asistimos a nuevos tiempos, en política y Educación.

Más sobre el pensamiento de Paulo Freire en el blog Educación y Sociedad de Gustavo Obando.
Puedes descargar el libro de Freire aquí.

Lunes, 4 abril 2011
by Víctor Cuevas
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Los propósitos de la Educación

Me sumo con esta entrada a la campaña cuál es el propósito de la Educación escribiendo mis #500 palabras.

Quiero una Escuela en la que los alumnos sean los protagonistas máximos del proceso educativo y en la que y aprendan a ser  personas críticas, libres, independientes, capaces de definir sus sueños. Una escuela que les haga ser felices. Si nacemos para ser felices, no hace falta que nadie nos recuerde lo contrario. Creo en la Escuela en la que trabajan todos y aprenden todos de todos, sin exclusiones, sin segregación.

Creo en la Escuela que ayuda a que cada persona encuentre lo mejor que tiene dentro de sí misma; todas las personas tenemos un diamante en bruto que debemos tallar para que brille de forma gloriosa. Para ello se deben respetar las diferencias, los intereses diversos, las capacidades distintas, los ritmos distintos… si todos somos diferentes, la Escuela no puede ser igual para todos. La diversidad enriquece, la uniformidad empobrece. Creo en la Escuela que educa en las emociones. Creo en la Escuela que enseña en el arte, el disfrute, el silencio, el sosiego, el placer…

 

 

Creo en una Escuela con profesores inconformistas, luchadores, profesionales, ansiosos de cambiar el mundo, de buscar el infinito y más allá. Es tan importante la Escuela que no puede dejarse en manos de políticos o burócratas; la Educación, principalmente, es una responsabilidad colectiva, en la que alumnos, profesores y familias tenemos que remar en una misma dirección. Creo en el fomento de la creatividad, el respeto a formas de pensar distintas, el salirse de la norma… en ser un cisne negro.

La Escuela no puede estar de espaldas a los avances tecnológicos del S.XXI como las sociedad no está de espaldas a los mismos. Creo en la Escuela abierta al mundo y en el mundo dentro de la Escuela.

Creo firmemente en la Educación como la llave del futuro de nuestros hijos; un futuro que nadie sabe cómo será. Sólo podemos ayudarles a que aprendan a navegar en aguas turbulentas, sin rumbos fijo pero con el timón firme y seguro, adaptándose a las corrientes, a las tormentas.

Creo se aprende en cualquier lugar, en cualquier momento, con cualquier persona… creo en la Escuela que se enriquece de esos aprendizajes, los complementa pero no tiene el monopilo del saber. Creo que se aprende haciendo y experimentando por encima de todo. La Escuela evalúa los errores de sus alumnos pero debería valorar sus progresos. No creo en los exámenes, ni en los libros de texto, ni en el control férreo de los profesores con las calificaciones.

Creo que los profesores aprendemos evaluando nuestras prácticas. No creo en los burócratas que fiscalicen nuestra práctica sin aportar nada más que control. Creo que la administración educativa debe estar supeditada a las necesidades de los centros, volcando su esfuerzo en apoyarlos.

Creo que es tiempo de una nueva Escuela. Creo que es tiempo de cambio. La vieja Escuela ya no nos sirve.

¿Por qué no te unes al movimiento Purposed/ES?

Domingo, 20 marzo 2011
by Víctor Cuevas
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Jornada continua en la Escuela

El pasado viernes nos dieron en el colegio de mi hija pequeña una encuesta de un “grupo independiente de padres” para ver si estamos a favor de una posible implantación de la jornada continua en el centro. La encuesta glosa las ventajas y excelencias de la jornada continua en Infantil y Primaria con los siguientes argumentos textuales:

Menos estrés y más igualdad. Puesto que los niños que utilizan el servicio de comedor seguirán utilizándolo si lo desean, y los niños que se van a comer a casa seguirán haciéndolo, pero no tendrían que invertir media hora o más en los traslados para ir a comer y volver al centro. El estrés de una comida previa a un examen desaparecería, tanto para unos como para otros.

Mayor aprovechamiento del tiempo en horas lectivas.

Mayor disponibilidad de tiempo para realizar actividades extraescolares.

Más tiempo para realizar las tareas escolares.

Mejor adaptación a los horarios de Secundaria, se van cogiendo los hábitos de estudio para toda o casi toda su vida académica.

No supone una reducción de horas lectivas.

La comida es más relajada porque ya han terminado su jornada.

Mayor unidad familiar.

La jornada continua favorece el absentismo escolar infantil en horario de tarde.

Las familias con hijos en Secundaria podrán unificar los horarios de comida y estudio.

Se producirá un ahorro de tiempo en viajes del centro a casa y viceversa, para los alumnos que no se queden al comedor.

Me gustaría analizar los argumentos que nos han dado el grupo independiente de padres de nuestro colegio porque no tienen desperdicio. Antes de nada comentar que el comedor es usado por casi el 90% del alumnado del centro. Nuestro colegio está situado en una zona con más colegios (hasta cuatro más) y la zona de referencia de escolarización está situada en el entorno próximo. Yo voy al colegio andando desde mi casa situada a casi kilómetro y medio y tardo unos doce minutos.

El estrés de ir a comer a casa supongo que es porque tienen entre las 13,00h y las 15,00h para comer, es decir, dos horas. Lo de que tengan estrés antes de un examen lo van a seguir teniendo con la comida o sin ella, me temo. Lo de la igualdad no lo pillo, porque los que usan el comedor ahora seguirán usándolo después y los que no también.

No hay ninguna evidencia de que se aprovechen mejor las horas lectivas en la jornada continua, justo al contrario. Si nos fijamos en el informe PISA (para tener alguna referencia igual para todos) las CC.AA. con jornada continua tienen los peores resultados mientras que las que tienen jornada partida los tienen mejores. No encuentro argumentos pedagógicos para sostener que concentrar todas las actividades lectivas en la mañana sea mejor, cuando la capacidad de atención sostenida de los alumnos desciende según avanza la mañana. La experiencia de Secundaria es muy clara en este sentido, con jornadas de hasta siete horas seguidas con descansos muy breves. En el País Vasco, con tres tardes en la ESO, comedor escolar y transporte, los alumnos tienen mejor rendimiento académico. Es cierto que en las tardes se trabaja peor con asignaturas de contenidos más difíciles pero el centro puede organizar los horarios para que esto no sea así.

Tener más tiempo para actividades extraescolares no es ninguna ventaja, si acaso, una desventaja. Estoy totalmente en contra de la sobrecarga de actividades extraescolares que no deja tiempo para que los niños jueguen, la actividad más importante en estas edades sin ninguna duda.

Tener más tiempo para hacer tareas escolares… casi prefiero no comentarlo porque me parecen una aberración como están planteadas. Sólo faltaba dar más argumentos para que el sistema no cambie.

La adaptación a los horarios de Secundaria… los horarios de Secundaria son una barbaridad, absurdos, irracionales… habría que cambiarlos también y no adaptarse a ellos.

No supone una reducción de horas lectivas, faltaría más.

La comida será tan relajado como hasta ahora porque el supuesto relax de la comida está condicionado a los turnos del colegio y al tiempo, siendo en el caso de la jornada continua o partida, limitado. Sólo las familias con hijos que no usan el comedor pueden tener ese relax en la comida.

Mayor unidad familiar (sic). Todavía no he entendido este punto.

Que favorezca el absentismo escolar de tarde tampoco lo acabo de entender, lo siento.

La unificación de los horarios de familias con hijos en Secundaria y Primaria es cierto sólo en parte porque en Secundaria se sale a las 14,30 o las 15,20 si tienen clase a 7ª hora.

El ahorro de tiempo en viajes para los que no usan el comedor está claro, hacen menos.

Ante el comentario en casa de la encuesta, me decidí a escribir algo en Twitter y en unos minutos teníamos un debate montado sobre la jornada continua con el hashtag #jornadacontinua. En el debate, profesores de localidades y Comunidades Autónomas que tienen la jornada continua y los que no la tienen, expusieron sus puntos de vista. El debate fue enriquecedor, sin corporativismo y con buen tono, lejos de las algaradas a las que estamos acostumbrados en otros momentos en los que se discuten temas peliagudos. Os dejo algunos de los argumentos del debate con posiciones encontradas. No están todos los que participaron, lo siento, pero he intentado hacer una batida por las opiniones vertidas en el mismo.

La jornada continua ofrece ventajas para los alumnos porque se duermen por las tardes o tienen asignaturas que son difíciles de impartir, sostienen Isabel FerrerVanesa Marín, o Xisco Lirola, entre otros. Sin embargo, Tamara Orozco o yo mismo discrepamos. Por su parte, Cristina hace referencia a la falta de coordinación del profesorado que trabaja en centros con jornada continua:

Algunos como Octavi Soler piensan que el debate está viciado por la mezcla entre intereses laborales o sindicales (la jornada de los maestros) con las ventajas pedagógicas:

José Luis Sánchez comenta que los estudios serios sobre el tema de la Universidad de Santiago desaconsejan la jornada continua (ver la referencia al estudio más abajo):

Lola Urbano confesaba que no estaba segura de que fuera buena la jornada continua salvo para ella misma:

El planteamiento erróneo de la jornada escolar salió a la palestra también junto a la comodidad para el profesorado. María o Salvador Pérez lo expusieron así:

Alberto Adones replica a Alberto Cuartero que defiende pedagógicamente la medida y a mi mismo sobre la importancia de que los niños tengan tiempo por la tarde para el juego:

En fin, estamos ante una cuestión delicada sobre la que hay muchos intereses encontrados. Igual que os comento lo anterior, os digo que en Secundaria los horarios deberían cambiar y tener horarios de tarde al menos un par de días para descargar las mañanas. Creo que es más racional o reducir horarios (Dios mío, qué dices Víctor) o añadir las tardes si queremos mantener los contenidos actuales. Y desde luego, dotar a los centros de las instalaciones que permitan a los alumnos permanecer en los centros (comedor, taquillas, transporte escolar para los que viven lejos, zonas de esparcimiento…) el tiempo que dure su jornada.

Mariano Fernández Enguita realizó en 2000 el estudio LA HORA DE LA ESCUELA. Análisis y valoración de los procesos, los efectos y las opciones de la implantación de la jornada continua. En este estudio se cuentan algunas cosas que sostenemos quienes estamos en contra de la jornada continua, empezando por la presión de las actividades en la mañana hasta llegar a la quimera de la gratuidad de las actividades extraescolares, pasando por la mezcla de las reivindicaciones sindicales con las necesidades de los niños o de las familias. Algunos de los enunciados del estudio, que nos ha llegado gracias a Antonio Omatos, son:

La jornada intensiva y el trabajo continuado no son ni han sido nunca una necesidad ni una tendencia espontánea de los seres humanos, sino de las maquinas.

El profesorado de todos los niveles siente que sus recompensas económicas y simbólicas no están a la altura de sus conocimientos, y especialmente que sus colegas de otras profesiones ganan más dinero, viven mejor, etc. El magisterio, además, se siente permanentemente agraviado frente al profesorado de enseñanza secundaria, por no hablar del de Universidad.

Los centros de secundaria han implantado en casi toda España —las excepciones son Cataluña y el País Vasco— una jornada continua draconiana para los estudiantes de Bachillerato y de Formación Profesional, opción que luego han extendido, sin encomendarse a Dios ni al Diablo, a los alumnos de la Educación Secundaria Obligatoria sin que nadie dijera esta boca es mía.

En Europa, la jornada escolar varía enormemente de un Estado miembro a otro. Existen básicamente dos modelos diferentes, los cuales pueden encontrarse en un mismo país. Algunos países han elegido la escolarización a medio jornada, impartiéndose todas las clases en una mitad del día. Esto es típico de Alemania, Grecia, Austria y algunas zonas escolares de Italia. Aquí, las clases tienen lugar normalmente por la mañana. En algunas escuelas de Grecia y en las escuelas de Portugal y de Islandia en que hay falta de plazas se ha recurrido a escolarizar a distintos grupos de alumnos por la mañana y por la tarde, con un sistema de turnos. En los demás países, lo que se encuentra es la escolarización a tiempo completo con un descanso a mitad de la jornada.

El profesorado se las ha apañado siempre para persuadir a los padres de las excelencias de la reforma propuesta. Primero, recurriendo a la evidencia inmediata: ¿qué adulto no tiene sueño después de comer? Si algún padre, tal vez por la experiencia de los fines de semana y las vacaciones, albergaba dudas sobre la disposición de sus vástagos a dormir la siesta, el maestro le hacía saber enseguida que los niños están ora dormidos ora inquietos, ora aletargados ora insoportables, con lo cual las posibilidades de error son casi nulas: si no es una cosa, será la otra. Por si esto fuera poco, el profesional abruma al lego con la afirmación de que existe una inagotable literatura científica: pedagógica, médica, psicológica, sociológica… que abunda toda en el mismo sentido.

En España no ha habido apenas estudios sobre la atención o la fatiga, pero alguno ha habido y conviene mencionarlo. Caride (1993a,b) encontró que la fatiga percibida por los escolares aumentaba notablemente en la jornada de sesión única, en comparación con la partida. Asimismo, concluyó que la atención aumentaba a lo largo del día en ambos casos, pero era siempre más alta en los grupos de jornada partida.

La concentración horaria no sólo prometía ser buena para el aprendizaje de los alumnos, sino también para el trabajo de los profesores. Ante todo, por dos motivos: primero, facilitaría la coordinación, al reunir en las cinco horas de la mañana toda la docencia y liberar unitariamente el bloque horario restante, para todo y para todos; segundo, al dejar las tardes libres de docencia permitiría al profesorado acudir más y en mejores condiciones a las actividades de formación y perfeccionamiento. Sin embargo, la hora de dedicación exclusiva está, claramente, en peligro.

Finalmente, tampoco las tutorías han mejorado con el cambio de jornada. Lógicamente, no importa cuáles sean las ofertas persuasoras o las buenas intenciones iniciales (de buenas intenciones está empedrado, ya se sabe, el camino del infierno), la presión hacia la concentración de toda la actividad laboral en la mañana arrastra sin dificultad a las tutorías, que desaparecen progresivamente de las tardes si alguna vez han llegado a estar en ellas.

Lo que sin duda ha mejorado la jornada continua es las rutinas y, probablemente, la calidad de la vida familiar aquellas familias en las que uno o dos adultos hacen la comida del mediodía en casa. El horario de la jornada partida resulta disfuncional en relación con cualquier horario de trabajo adulto y con el horario lectivo de los hermanos mayores.

La principal fuente de problemas de este proceso ha sido la mezcla de un problema propiamente educativo, las ventajas y desventajas de los distintos tipos de jornada, con una aspiración laboral ampliamente extendida en la profesión docente. Es de la máxima importancia dejar establecido que no se considera un derecho del maestro la concentración de la jornada.

Creo que no es difícil mostrar y demostrar que, en el curso de la polémica en torno a la jornada, buena parte del profesorado ha terminado por confundir lo que sabe con lo que cree saber y lo que cree con lo que quiere creer. En suma, esto viene a ratificar lo que ya ha sido señalado por otros observadores: que el profesorado se ha valido de su ascendente profesional sobre los padres para difundir una idea acorde a sus intereses, pero sin fundamento o, al menos, sin fundamento conocido para ellos.

Cabe dudar si alguien se ha propuesto alguna vez evaluar verdaderamente la experiencia del cambio de jornada.

El informe dirigido por José Antonio Caride desde el ICE de la Universidad de Santiago que ponía en duda prácticamente todos y cada uno de los argumentos del profesorado, señalaba su absoluta falta de objetividad y mostraba unas importantes diferencias, a la baja en el rendimiento y, al alza, en la fatiga percibida por parte de los alumnos con jornada única, en comparación con los de jornada partida, fue sencillamente ninguneado por los sindicatos.

 

Podéis descargar el estudio en este enlace. Otros artículos sobre la Jornada Escolar de Fernández Enguita en este otro enlace.

Todos los enlaces de profesores corresponden a sus perfiles en Twitter y los extractos están sacados de la discusión pública sobre el tema.

ACTUALIZACIÓN:

A través del debate en Twitter he conocido el blog Educación y Jornada Escolar que contiene más estudios e informes sobre este tema, al margen de los mencionados en la entrada. Este blog  es una iniciativa de Rafael Feito Alonso, Doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, y de un grupo de madres y padres de alumnos de varias comunidades autónomas del territorio español.

¿Y tú qué opinas? Sigue el debate en este blog y en Twitter con el hashtag #jornadacontinua.

Lunes, 14 marzo 2011
by Víctor Cuevas
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El sistema educativo es anacrónico

Lo vi anoche en REDES, el programa de Eduard Punset del que me confieso seguidor y admirador. El programa se comentó profusamente en Twitter con el hashtag #redes. El mensaje no puede ser más demoledor: el sistema educativo actual es anacrónico y hay que transformarlo radicalmente. Oír a Ken Robinson hablando del sistema educativo y de las necesidades de transformación para que pueda dar respuesta a las necesidades del S.XXI no es nuevo pero siempre es una fuente de inspiración y ánimo. Me encantó el ratito del niño hablando del aburrimiento dentro del aula y de cómo se etiqueta y medicaliza a demasiados niños porque se aburren y se desmotivan en el aula pero les tratamos como enfermos con Déficit de Atención. No digo que no haya niños y adolescentes así, los tengo en mi centro y trabajo con ellos semanalmente, pero en realidad creo que lo que está enfermo es el sistema educativo, no ellos.  Si el sistema educativo respondiera a las necesidades de todos los niños y niñas no habría tantos problemas en las aulas. Creo que otro gallo cantaría.

En los últimos 50 años las esferas económica, cultural y personal han dado un vuelco en el mundo entero. Y sin embargo, los sistemas educativos no han movido un ápice sus programas y sus objetivos. ¿Por qué se aburren los niños y niñas en el colegio? ¿Por qué llegan al mundo adulto sin tener idea de sus propios talentos y capacidades? El líder en educación y creatividad Ken Robinson llama en este programa de Redes a demoler una educación nacida para y por las sociedades industriales. La sociedad de la información actual necesita jóvenes creativos y motivados.

Os dejo con el vídeo del programa. Disfrutadlo.

Miércoles, 9 marzo 2011
by Víctor Cuevas
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Nace Purpos/ed[ES]

Hoy se lanza “Purpos/ed España“, la versión hispanoparlante del original proyecto lanzado en el Reino Unido www.purposed.org.uk, y a cuyo grupo de trabajo estable me he unido después de aceptar la invitación de Jaime Olmos (@olmillos), que junto a Francesc Llorens (@francescllorens), Diego García (@diegogg) e Isabel Gutiérrez (@isabelgp) compone el grupo creador e impulsor de este debate sobre la educación en España.Tengo el gran honor de compartir espacio en este grupo de trabajo estable con magníficos docentes  como: Jordi Adell, Juan José Calderón (Eraser), Juan Carlos GuerraGregorio Toribio, Josu Garro,  Ismael Peña, Salomón Rivero, Linda Castañeda, José Luis Cabello, Fernando Trujillo, David Alvarez, Jose Luis Castillo, Esperanza Román, Isabel Ferrer, Lola Urbano, Estrella López, María Montero, Nico de Alba y María Barceló

Purposed es un proyecto con el que se pretende generar un debate en la sociedad en torno a la pregunta: ¿CUÁL ES EL PROPÓSITO DE LA EDUCACIÓN?

Vamos a iniciar un debate que nadie pueda ignorar

Somos una organización no partidista, un grupo de personas sin vinculación política o institucional -más allá de nuestro compromiso con la Escuela- que tienen como objetivo dar impulso a un debate en torno a la pregunta: ¿Cuál es el propósito de la educación?

Con un plan de 3 años, una serie de campañas y un boletín semanal nuestra intención es dar la posibilidad a las personas de poder involucrarse e iniciar el cambio por ellos y ellas mismas, en su familia, su barrio, su ciudad y su país.



La primera de las campañas se lanza hoy, 9 de marzo, a través de Twitter y consiste en escribir en 140 caracteres (un tuit) :

#purposedES “El propósito de la educación es…”

Si tienes cuenta en Twitter, anímate y completa la frase publicándola en tu línea del tiempo.

Para la siguiente campaña, buscamos gente relacionada con el mundo de la educación, que quiera compartir 500 palabras en su blog acerca de cual piensan ellos y ellas que es el propósito de la educación, y que además se “comprometan” a hacer un seguimiento de los comentarios al post en su propio blog. Si quieres participar indícamelo en un comentario en este post y me pondré en contacto contigo.

Vamos a cambiar el mundo

Juntos, vamos a generar un debate, que ya está en marcha en Reino Unido y que ahora ponemos en marcha en la comunidad de habla hispana, en torno al propósito de la educación.

Vamos a hablar

Vamos a escuchar

Vamos a escribir

Vamos a debatir

¿Cuál es el plan?

Vamos a iniciar el debate, hacer crecer la comunidad e informar a los que deciden sobre nuestra educación sobre el resultado de este movimiento para mejorar la educación de todos y todas. Nuestro plan es de 3 años de trabajo,  la idea es ir ofreciendo información paulatinamente, iremos actualizando nuestras metas y nuestros mecanismos  conforme  el movimiento vaya avanzando.

¿Cómo puedo ayudar?

¡Usa tu talento! Puedes ayudar con cualquiera de los siguientes aspectos:

  1. Ayudar a mejorar nuestros métodos con estrategias nuevas diferentes, incluso ayúdanos a mejorar las reglas de trabajo básicas que hemos establecido
  2. Si tienes experiencia en diseño, préstanosla.
  3. Si cuentas con un espacio dónde llevar a cabo un debate / reunión / cumbre, cédenoslo alguna vez.
  4. Puedes crear folletos u otro material promocional del proyecto.
  5. Puedes ser nuestro patrocinador.
  6. Puedes ayudarnos a involucrar a otras personas – jóvenes, educadores, familias, gente del barrio… cualquier persona interesada en la educación
  7. Ayúdanos a difundir el mensaje de esta iniciativa  a través de los medios de comunicación social
  8. Puedes escribir, hablar o utilizar tus relaciones con gente influyente que pueda ser capaz de ayudarnos
  9. Proporcionarnos un estudio de caso sobre cómo una visión puede transformar una institución educativa y a la comunidad
  10. Organizar y/o facilitar alguno de nuestros  eventos

¿Cómo puedo ponerme en contacto?

Puedes ponerte en contacto con nosotros a través del formulario de contacto del blog o bien a través de Twitter o Facebook.

Martes, 22 febrero 2011
by Víctor Cuevas
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El futuro no vende; la Educación tampoco

Hace muchos años que vengo observando en nuestros adolescentes y jóvenes la escasa motivación que tiene el futuro para ellos. El futuro no vende, no es un valor tangible y no tiene buena prensa. Podemos argumentar que siempre ha sido así para los adolescentes, algo totalmente comprensible en atención a sus intereses y a su momento vital, pero no estoy pensando exclusivamente en ellos, sino en jóvenes que tienen en su haber estudios superiores y una gran preparación detrás y que, por tanto, han dejado atrás la etapa adolescente. En realidad, tenemos las generaciones de jóvenes mejor preparadas de la historia, con las peores expectativas laborales y personales posibles de modo que pueden ser las primeras generaciones que van a vivir peor que sus padres. La gravedad del tema es tal que debería estar en la agenda política pero, para el asombro de profesionales y ufanos, de esto no se habla, al menos en los partidos políticos.

Puestos a pensar mal, podría pensar que quizás el hecho de que los políticos tengan garantizados unos privilegios (sueldos, pensiones, dietas, coches oficiales, gastos de transporte, billetes en 1ª clase…) que suponemos redundarán en beneficio de sus descendientes y de que sus hijos disfrutan de una excelente educación privada con todos los medios puede hacer que no tengan un excesivo interés en la Educación… de los demás. Naturalmente, hay excepciones y la generalización es injusta. Sin embargo, hace pocos días Durán i Lleida nos recordaba que  si queríamos una cámara de funcionarios y gente pobre íbamos por el mejor camino, haciendo alusión a las críticas vertidas desde la sociedad civil al patrimonio y privilegios de los políticos españoles, apelando a que nuestros políticos estén bien preparados y pagados para ejercer las responsabilidades que tienen encomendadas (sic).

Sólo puedo entender el desprecio a la Educación de la clase política desde el paradigma anterior porque me niego a pensar que estemos ante una estrategia deliberada para que el nivel de estudios alcanzado por los ciudadanos españoles sea bajo en comparación a los países de nuestro entorno. Un nivel de formación bajo garantizaría que el sistema político actual siga como hasta ahora, forjando una sociedad donde las desigualdades aumentan, los parados también y los beneficios del estado del bienestar sólo puedan disfrutarlos un porcentaje de la población. En este contexto, la apuesta por una Sociedad de la Información y del Conocimiento pasa por la Educación, algo que no ha calado todavía en nuestros políticos aferrados, en sus prácticas, en analizar la sociedad en términos de sociedad industrial, con sus instituciones, sistema productivo, estructuras políticas, etc.

Si además, comprobamos que la Educación no merece más que unas disposiciones adicionales en leyes de economía en estos momentos de gravedad, me temo lo peor. ¿Por qué se nos hurta un debate en profundidad sobre el modelo educativo en el que la opinión de expertos y profesionales del mundo educativo sea tenida en cuenta? Saquen las conclusiones al respecto.

Trabajo como orientador en un centro público de secundaria y me preocupa la falta de expectativas que encuentro en un número cada vez mayor de jóvenes. Empiezo a no tener argumentos cuando me dicen cosas como éstas:

Para qué voy a estudiar si mi hermano mayor que estudió en la Universidad está en paro y sigue viviendo con nosotros

Profe, a mi los estudios no me interesan porque no me sirven para nada. Mi hermana estudió, trabaja como teleoperadora y gana una mierda. Para eso, no hace falta estudiar.

Evidentemente, siempre digo a mis alumnos que los jóvenes con estudios universitarios están en mejores circunstancias que los que no los tienen para afrontar una crisis como la que estamos atravesando. Siempre apelo al futuro, sabiendo lo poco que vende, para que no tiren la toalla… pero muchas veces tienen razón.

Tener 30 años, carrera universitaria, un doctorado, ganar menos de 1000€, trabajar en empleos precarios, trabajar en empleos de menor cualificación que la formación recibidatener como única opción hacer prácticas… no permite hacer realidad un proyecto personal. España es el país de la Unión Europea donde los jóvenes se emancipan más tarde, uno de los más bajos en porcentaje de jóvenes con estudios superiores y con una de las tasas de fracaso escolar más altas, el índice de paro juvenil duplica a la media de Europa y, últimamente, uno de los que más exportan cerebros. Mientras tanto, los Gobiernos en España reducen el gasto en Educación y también el de Investigación, Desarrollo e Innovación.

¿Razones para el optimismo? Ninguna, me temo.

Soy pesimista o quizás soy un optimista bien informado. No percibo que a nuestros Gobiernos les importe lo más mínimo unas generaciones de jóvenes con el derecho a soñar, sabiendo la parte de esfuerzo personal que eso conlleva, desde luego. No veo en los partidos políticos tradicionales el más mínimo resquicio de que importe la Educación en la medida que se ésta se merece, más aún en tiempos de crisis. Lo peor es que cuando éramos los “campeones del mundo” en creación de empleo y nuestro PIB iba a superar al de Francia, el gasto en Educación no aumentaba significativamente. Lo que ha importado durante años ha sido construir, hacer pisos, chalets, urbanizaciones, campos de golf y otras infraestructuras, algunas imprescindibles, otras absolutamente caprichosas. El crecimiento económico basado en el ladrillo ha generado bienestar pero también ha generado la crisis actual, no lo olvidemos. Hemos necesitado abundante mano de obra poco cualificada y, con la excusa del crecimiento, hemos mirado hacia otro lado mientras el sistema educativo seguía como siempre, sin adaptarse al futuro, sin pensar en el mañana.

Ahora que  la construcción ha dejado de ser el motor de la economía urge pensar en un sistema educativo que ayude a nuestros jóvenes a creer en el mañana, a tener futuro, a pensar en que los sueños puedan hacerse realidad, no porque la genialidad surja por generación espontánea, sino porque desde la Escuela se siembra para que nuestros jóvenes sean emprendedores, asuman retos, investiguen, desarrollen nuevos campos y nuevos negocios, creen en un mundo mejor, donde quepan todos… Nuestros jóvenes tendrán que desarrollar sus proyectos personales en una sociedad abierta, dinámica, global, con fuerte presencia multicultural… donde Internet será unos de los ejes. Desconocemos en qué trabajarán pero es seguro que si no están preparados para hacer frente a lo que viene, a lo que está llegando, estarán al margen.

Quisiera invitar a los políticos a que pisen las aulas de las Escuelas, no para inaugurar centros y hacerse fotos sino para estar un mes y conocer los problemas de cerca, como Carlos Cabanillas propuso a la Consejera de Educación de la Junta de Extremadura. Otro gallo nos cantaría, sin duda.

Es tiempo de invertir en Educación. Es tiempo de Kambio.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

Lunes, 13 diciembre 2010
by Víctor Cuevas
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La tortura de los deberes

Hace tiempo que vengo reflexionando sobre la utilidad de los deberes, de modo especial en Infantil y Primaria. Como maestro que soy, siempre he mandado deberes a mis alumnos, unos deberes que complementaran algo de lo visto en clase o que motivaran a seguir investigando para después continuar en la clase con la actividad. Jamás los deberes los he planteado para trabajar en casa lo que no he podido trabajar en el aula, no es el objetivo. He de aclarar que nunca he usado libro de texto, así que los deberes que he mandaba no eran del tipo:

Página 45, ejercicios 1, 2, 3 y 4 (copiando el enunciado en el cuaderno)

Memorizar la lista de verbos hasta el “to take”

Aprenderse los ríos, cordilleras y pantanos de la C. de Madrid…

Mis deberes eran más bien del tipo:

Pregunta a tus padres o abuelos una adivinanza y mañana nos la cuentas.

Busca una poesía que te guste y te la aprendes para que nos la cuentes en clase

Escribe una pequeña redacción sobre el tema que hemos visto en clase

Apréndete el papel que vas a representar en la obra de teatro

Resuelve el problema semanal…

Los deberes no son malos en sí mismos, desde luego porque pueden ayudar a mantener el hilo de algo que se trabaja en clase y porque ayudan a crear un hábito de trabajo. Los deberes refuerzan los aprendizajes que se adquieren en el aula, sin duda. Pero para que los deberes sean educativos y cumplan esa función, tienen que tener relevancia con lo que se trabaja en clase y no ser una mera repetición automática de lo mismo. Ya sé que para aprender las tablas de multiplicar hay que aprenderlas de memoria y que hay que mandar deberes en este sentido, pero hay formas de hacerlo que motivan y formas que no. Además, los deberes deben estar acordes con las capacidades de los niños. Me sorprendo cuando veo contenidos que van mucho más allá de las capacidades cognitivas que tienen los niños para entenderlos.

Además, es imprescindible que los niños jueguen, desarrollando así su personalidad a través del juego y que cultiven sus intereses con el deporte, la música, el arte… Desgraciadamente, es habitual que los deberes estén sobredimensionados, ocupando la mayor parte de la tarde ignorando que las jornadas de nuestros niños comienzan en la mañana y acaban en la tarde. Como premio, tras llegar a casa y merendar, a seguir con lo mismo. ¿En qué país vivimos?

Recuerdo una infancia feliz en la que pasaba todo el tiempo jugando y aprendiendo cosas importantes.

Hoy día es imposible plantearse que un niño de Primaria se pueda plantear la tarde disfrutando de su infancia, del juego y de la socialización. Los deberes (y el exceso de actividades extraescolares) lo impiden.

Los ejercicios 6, 7 y 8 en lápiz en el libro

Los ejercicios 10, 11 y 12 en el cuaderno, copiados en azul y contestados en lápiz.

Copia el esquema en el cuaderno

Estudia de memoria los “recuerdas” de todo el tema

El planteamiento actual de los deberes es una barbaridad, es una tortura que implica a los niños y sus familias. Listas interminables de ejercicios repetitivos, sin aparente lógica que la de “acabar el programa/tema”, en los que sólo se trabajan conceptos memorísticos y está ausente el desarrollo de las competencias, desde luego. Es tal la cantidad de deberes y la exigencia de los mismos, que las familias tenemos que hacer los deberes con nuestros hijoss para que éstos acaben alguna vez, animándoles en sus enfados, sus cansancios, sus rabietas, sus frustraciones porque quieren jugar. Es tal la cantidad de deberes que el estrés por acabar inunda la tarde. Me pregunto si los maestros aficionados a mandar tantos deberes “porque tienen que aprender a esforzarse” se ponen en lugar de los niños y sus necesidades.

Para más inri, se da el caso de que en algunas de esas listas de ejercicios “se cuela” alguno que pone algo así como:

En grupo, haced esto o aquello…

- Hija, aquí pone hacer “en grupo”

- No papá, la profe ha dicho que lo hagamos individualmente

Este tipo de deberes está directamente ligado al hecho de usar el libro de texto como prácticamente el único referente del aprendizaje en el aula y como, de facto, el currículo oficial. El libro de texto, con sus interminables listas de ejercicios, con un planteamiento unidireccional pensado para que el lector responda lo que se pide ciñéndose a los contenidos, está directamente relacionado con una enseñanza tradicional, transmisiva, repetitiva y memorística. El uso del libro de texto no permite desarrollar competencias en los alumnos y limita el tipo de aprendizaje al repetitivo. No nos engañemos, el libro de texto y los deberes van en el lote. Habrá excepciones, desde luego, pero son minoritarias.

En este país nuestro, desgraciadamente, con saber usar un libro de texto y mandar deberes, muchos piensan que enseñan. Me duele decir esto, pero lo siento y lo sufro a diario, viendo como mis hijas han consumido muchas horas de la infancia clavadas todas las tardes a la mesa haciendo los deberes, eso sí, en aras de su aprendizaje, un aprendizaje que se iba tan rápido como venía.

Como padre y maestro reivindico unos deberes ligados a una enseñanza distinta, en la que aprender no sea aburrido, en la que investigar y descubrir el mundo sea el eje sobre lo que todo pivota y, desde luego, en estas edades, dejen tiempo para vivir, para jugar, para aprender, para ser felices.

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Miércoles, 1 diciembre 2010
by Víctor Cuevas
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Chicos que molestan

Hace muchos años que un maestro me dijo que con los chavales difíciles son necesarias por nuestra parte “sangre, sudor y lágrimas”. Sorprendido por aquella aseveración, pregunté si no debería ser al revés. En absoluto, contestó, somos nosotros los educadores quienes tenemos que hacer el esfuerzo de entender, comprender y educar a esos chavales (junto a sus familias) y esa tarea es muy difícil, te hará llorar más de una vez, te exigirá un esfuerzo adicional pero después te reconfortará como ninguna otra porque habrás conseguido algo muy importante.

Rara es la semana que no hablo con compañeros, buenos profesores, apasionados por su trabajo, que no me dicen que tienen problemas con alumnos que molestan, que les quitan las energías por las veces que interrumpen, que están desmotivados por lo que se hace en el aula y que consiguen, con su actitud, desmotivarles a ellos mismos. Es una realidad que ha existido siempre, aunque quizás en diferentes proporciones. Lo cierto es que algunos chicos molestan en clase, manifiestan conductas disruptivas constantemente y dificultan el trabajo del profesor y el aprendizaje del resto de los alumnos.

Abordar la problemática de estos alumnos disruptivos desde el enfoque de la disciplina es una reducción que no ayuda a solucionar el problema, aunque en el corto plazo nos sirva para quitarnos de en medio a un alumno concreto. Como decía mi abuela, “muerto el perro, se acabó la rabia” pero tras una expulsión de clase, incluso del centro educativo, ese alumno volverá al aula con mayores, si cabe, ganas de seguir molestando, entrando en un bucle que no se acaba. La expulsión tiene muchos beneficios secundarios para los alumnos y también para los profesores.

En los últimos años, han aparecido numerosas iniciativas encaminadas a abordar la convivencia en el aula de una forma más sistémica y, sobre todo, a solucionar los problemas de disciplina desde enfoques no sancionadores. La mera imposición de sanciones, por sí sola, no resuelve el problema de convivencia en las aulas aunque sea la opción mayoritaria que usamos los profesores. Como decía, iniciativas como la mediación escolar, la resolución de conflictos entre iguales, las aulas de convivencia y otras muchas, dan fe de que existen formas alternativas para abordar este problema. El denominador común de estas iniciativas suele ser la implicación activa de alumnos y profesores, en la resolución de los conflictos en el centro, con formas alternativas de abordar los problemas.

El uso de sanciones como eje vertebrador de la convivencia tiene muchas limitaciones. Habrá que sancionar aquellas conductas especialmente graves, sin duda, mostrando de esta forma la gravedad de las mismas. Sin embargo, en el día a día, se aplican las sanciones a todo tipo de conductas, sin discriminar la gravedad o importancia de las mismas. El efecto conseguido es el aumento de las expulsiones de las aulas y de los centros educativos sin que haya la más mínima contención en las conductas que las provocan. Es como si el médico nos recetara unas pastillas para la tos que no tuvieran eficacia alguna y al ir a la consulta nos diera más de lo mismo.

Los chavales que molestan conllevan un exceso de atención que hace que se sientan importantes, que se conviertan en populares dentro de los centros. Desde los jefes de estudio pasando por los tutores hasta los orientadores, dedicamos mucho tiempo a tratar con estos chavales, a ver cómo mitigar sus conductas, de forma que muchas veces dejamos de lado otras actuaciones ante el constante flujo de alumnos con problemática disruptiva en el aula. Nos pasamos demasiado tiempo apagando fuegos.

Desde un enfoque no sistémico, algo podemos hacer… pero poco

Detrás de las conductas disruptivas de los chicos que molestan hay muchos factores: problemas familiares, desmotivación escolar, falta de expectativas, baja autoestima… En un alto porcentaje, en la familia se encuentran circunstancias que favorecen las conductas disruptivas de sus hijos: problemas de estabilidad familiar, ausencia de alguna figura (paterna o materna), falta de pautas de crianza correctas, proteccionismo, falta de límites adecuados, excesivo tiempo sin la presencia de los padres por sus horarios de trabajo, enfermedades, abandono, etc. Desde mi punto de vista, el trabajar con las familias debe ser el primer objetivo para poder cambiar las conductas de esos chicos, no para decirles lo mal que lo hacen sino para desde la escucha, proponerles un compromiso mútuo de cambio y de responsabilidad con sus hijos. Haré mucho hincapié en esto último. Las familias de chavales problemáticos suelen saber lo que tienen en casa y si sólo les recriminamos por este hecho, se ponen a la defensiva. Prefiero involucrarlos en un proceso de cambio en los que todos vamos a hacer algún tipo de actuación. En mi experiencia, hay un punto de inflexión en la que las familias de estos chavales pasan a pedir ayuda, a solicitar elementos de cambio, porque también sufren en casa las conductas de sus hijos. Estas familias, cuando se sienten escuchadas, suelen adoptar una nueva actitud frente a sus hijos aunque, también veo en ocasiones, que están tan cansadas que tiran la toalla.

Una vez que hemos abordado con la propia familia que existen problemas en el aula (y seguramente también en casa) tenemos que trabajar con el alumno en cuestión y con los profesores de éste. Con el alumno me interesa conocerle como persona en su globalidad, no sólo como el alumno que hace tal o cual cosa en el aula. Necesito tener una visión más amplia, es decir, desde sus amigos, relaciones sociales, uso de Internet, relaciones familiares, expectativas, atribuciones… hasta su vida como estudiante, su percepción de los estudios y lo que ocurre en el aula. No se trata de comenzar echándole una bronca para que se porte bien sino empezar conociendo a quien tengo delante y después averiguar porqué se comporta como se comporta. Este aspecto es clave, ya que la visión del porqué de las conductas de los alumnos es totalmente distinta a la que tenemos los profesores. En este proceso, el objetivo es que el alumno asuma la responsabilidad en sus conductas, que tome conciencia de porqué las realiza para después pasar a comprometerse con un cambio.

Naturalmente, para que estos dos procesos descritos no queden en sólo palabras es necesario tener claros algunos aspectos. Llegaremos a compromisos concretos, tanto con el alumno como con su familia, que revisaremos regularmente, y que dejaremos plasmados por escrito. En esos compromisos, igualmente, estarán los referidos al uso de servicios comunitarios, en caso de que sean necesarios, como talleres prelaborales, servicios de salud mental, educadores de calle, etc. Si queremos un cambio en algunas conductas de los chavales, tendremos que usar un método determinado (yo uso a Skinner) y un seguimiento semanal. A todos los acuerdos y compromisos a los que lleguemos, tenemos que involucrar al tutor, de forma que sea también una parte activa en el abordaje del problema ya que es la figura de referencia del alumno y su familias. Pero además del tutor, el resto de profesores deben involucrarse con el cambio porque si no no será efectivo. Si fuera tan sencillo como llegar a acuerdos entre familia y alumno con el orientador o el tutor, no habría problemas. La participación de los profesores del equipo docente será la llave a un cambio real con ese chaval. Así pues, los criterios de actuación con él deben ser comunes. En mi experiencia, aquí fallamos estrepitosamente, porque cada uno se hace una interpretación de lo que pasa y decide trabajar en su aula según su propio criterio, echando por tierra todo el trabajo realizado.

Luego está el problema de la desmotivación escolar de muchos de estos chicos. Perciben los estudios como algo aburrido y ajeno, que no les va a proporcionar ninguna llave para el futuro. Añaden a su desgana, el retraso en conocimientos académicos que hará progresivamente que su estancia dentro del aula sea únicamente interesante por encontrarse con sus amigos. El otro día uno de los alumnos expulsados de mi centro con el que hablo semanalmente me decía que hablara con él entre recreo y recreo porque así juega con sus amigos. Los estudios le importan bien poco pero sus amigos están en el centro. Por tanto, el reto es reenganchar a estos chavales al ritmo del aula, a que den valor a lo que aprenden. Cuando analizo las situaciones en las que ha habido problemas en las aulas, en muchas ocasiones, los problemas vienen motivados porque algunos profesores esperan que los alumnos estén en silencio todo el rato prestando atención a sus explicaciones sin moverse del sitio. Esta expectativa en Secundaria Obligatoria me parece una ilusión, una quimera, especialmente en el primer ciclo, máxime si el alumno permanece pasivo, sentado esperando a que, en el mejor de los casos, le pregunten, siguiendo las explicaciones en la pizarra o en el libro. De acuerdo que es lo que tienen que hacer, y con una mayoría de chavales esto funciona. Sin embargo, con los chavales que molestan, su propia desmotivación escolar les lleva a no soportar esa dinámica de clase y,en consecuencia, interrumpir.

Llegados a este punto, entramos en la cuestión de la gestión emocional del aula. Creo, sinceramente, que los profesores no estamos preparados para la gestión emocional del aula. Teniendo en cuenta la cantidad de interacciones que se producen en el aula, nos preocupamos casi exclusivamente en la tarea y el control de la disciplina y dejamos de lado el aspecto emocional. Sin un clima de aula adecuado no es posible el aprendizaje, algo que siempre intuí y ahora los científicos ponen de manifiesto. Los profesores no estamos formados en este aspecto y no sabemos interpretar las interacciones del aula en clave emocional. Desconocemos las emociones de los chavales y tampoco las sabemos encauzar. La inmensa mayoría de las veces, además, ocultamos cómo nos sentimos frente a lo que ocurre dentro de clase. Creo que ganaríamos an autenticidad si fuéramos capaces de expresarnos emocionalmente, alumnos y profesores.

Desgraciadamente, con los chavales que nos ponen al límite, nos despegamos en ocasiones de nuestro rol profesional y entramos en una lucha sin cuartel dejando que nos afecte emocionalmente. ¿Cuántas veces se escuchan en pasillos o salas de profesores frases como “este alumno se las va a ver conmigo”? ¿Cuántas veces escucho en el despacho de orientación “ese profesor se las va a ver conmigo”? A muchos profesores se les hace muy cuesta arriba entrar en algunas aulas de Secundaria. No les falta razón pero el método que usan para superar la situación no sirve porque la expulsión tiene fecha de caducidad; ese alumno que molesta volverá al aula.

¿Podemos soñar con una Escuela sin chicos problemáticos?

Desde luego quienes trabajamos en la enseñanza pública y en las etapas obligatorias sabemos la respuesta: no. Pero es que, además, esos chicos que molestan tienen el derecho de aprender como el paciente fumador tiene el derecho de ser atendido por un médico. Desde hace unos años, la escolarización obligatoria llega a los 16 años y el derecho a permanecer en los centros de Secundaria se amplía hasta los 18 años. Así que habrá que buscar nuevas soluciones a un problema que ya es viejo, demasiado viejo.

Podemos aplicar viejas soluciones a nuevos problemas; podemos aplicar nuevas soluciones a nuevos problemas pero no podemos aplicar viejas soluciones a viejos problemas.

Entender cuál es la cultura del centro educativo nos va a ayudar a que abordemos los problemas de disciplina desde una perspectiva más amplia que la individual. Parece que los centros en los que hay un alto nivel de participación de la comunidad educativa y un alto nivel de motivación e implicación del profesorado, se dan unos niveles altos de aprendizaje y los problemas de convivencia se reducen drásticamente. En estos centros hay un alto grado de implicación de las familias (pero no sólo para organizar la fiesta de fin de curso) en la vida diaria, incluso entrando a participar en las aulas como colaboradores y ayudantes del profesorado. En estos centros educativos con menos conflictividad (excluyendo a los que seleccionan al alumnado socialmente, claro), existe una cultura del centro en la que se trabaja más en equipo, en la que se abordan los conflictos con la participación de toda la comunidad educativa, donde el centro se convierte en un referente emocional para los chavales y sus familias. Y dejo para el final algo muy importante: existe un liderazgo institucional y motivacional por parte de los equipos directivos.

Todas las comunidades autónomas en España han convocado concursos de buenas prácticas sobre convivencia, bueno, casi todas. Estas buenas prácticas son un ejemplo de que mis palabras no son teorías ni de que hablo de otros países. Hablo de colegios e institutos públicos, en su inmensa mayoría, que se han dado cuenta que no pueden seguir haciendo lo de siempre porque no funciona, sencillamente.

En Asturias tienen encuentros anuales sobre convivencia; Castilla y León premió a los centros destacados por las buenas prácticas; Aragón premia sus centros destacados; el País Vasco hace lo propio; Cantabria tiene sus premiados. En Madrid tenemos pocos ejemplos, al menos que yo sepa. Andalucía tiene un portal específico sobre convivencia con buenas prácticas y mucho más… podría seguir, basta con buscar en Google para ver que sí existen alternativas a la gestión tradicional de la convivencia promovidas incluso desde la propia administración. Luego hay alternativas, claro que las hay.

Pero me podéis contestar que es fácil mejorar la convivencia en centros donde apenas hay conflictos. Sin embargo, la mayoría de los centros de los que hablo tienen altos niveles de alumnos inmigrantes, de etnia gitana y de alumnado socialmente desfavorecido, en consecuencia, tienen muchos repetidores, un alto grado de fracaso escolar  y un alto grado de absentismo. Estos centros dan un giro radical en el abordaje de la convivencia al centrarse en el aprendizaje como motor del éxito y al cambiar la forma de gestionar los conflictos dentro y fuera del aula. Como una vez escuché a otro profesor:

Nada motiva más a un alumno que aprender.

No me extenderé más, pero es posible abordar el problema de la convivencia desde perspectivas globales, de centro educativo en las que los alumnos son parte de la solución y no sólo del problema.

Si otros han podido, ¿porqué nosotros no podemos?

REFERENCIAS

Comunidades de Aprendizaje. Página del movimiento en España. Sus centros se transforman buscando un sueño compartido por la comunidad educativa en el que el éxito y la convivencia son ejes del mismo. Centros adheridos al movimiento.

Colegio La Paz, de Albacete. Pasó de ser un gueto a un colegio con esperanza, alegría y mejores resultados. Un cambio apoyado desde la Administración Educativa.

Otra Escuela es Posible. Proyecto para soñar y transformar la Escuela.

Portales de convivencia de las Comunidades Autónomas:

Asturias, AragónGalicia, Andalucía, C. Valenciana, La Rioja, Cantabria, Cataluña, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Islas Canarias, Islas Baleares, Madrid, Navarra, País Vasco, Murcia, y de Ceuta y Melilla me ha sido imposible encontrar nada (dependen del Ministerio de Educación directamente pero no tienen portales específicos sobre el tema).

Domingo, 14 noviembre 2010
by Víctor Cuevas
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Emoción, Educación y Twitter

Ayer sábado 13 de noviembre en Madrid hicimos una quedada un grupo diverso de profesores venidos de varios lugares de España. A todos nos une el uso de las TIC en las aulas y una pertenencia a Twitter, una red social peculiar que te permite expresarte usando sólo 140 caracteres y que como todas, te facilita el intercambio de pareceres entre las personas que agregas como amigas. Hasta aquí todo normal… ¿todo normal? Nada normal, diría yo…

Juan Carlos Guerra y Bernabé Martín, a los que doy las gracias, fueron los organizadores del encuentro que, desde luego, fue coordinado desde Twitter usando un hashtag (etiqueta) que permitiera a todos estar informados a cada momento de las novedades y, lo más importante, que permite tener en Internet la información de forma permanente. En nuestro caso, el hashtag elegido ha sido #quedadamadrid.

Como os decía, no es normal que profesores que en su mayoría sólo nos conocemos a través de Internet quedemos un fin de semana en Madrid para tener el placer de compartir un rato agradable y, sobre todo, ponernos caras, eso que ahora se llama desvirtualizar. Sin cursos de por medio, sin una obligación impuesta sino por el mero placer de estrecharnos, darnos un abrazo y contarnos en qué estamos metidos, el encuentro estuvo cargado de emoción, emotionware, que diría el amigo Fernando García Páez.

Personalmente, estos encuentros son vitaminas para seguir adelante en mi trabajo y en mi vida. La pasión que desbordan los compañeros, la acogida, el talante (ya sé que no está de moda) el humor, el trabajo… me hacen sentirme parte de un claustro virtual, de una familia de profesores que estamos trabajando con pasión y con ganas y necesitamos sentirnos partícipes de un grupo, de un proyecto, de un camino, sobre todo en  estos tiempos difíciles para la Educación. Así que Internet, y específicamente Twitter se está convirtiendo en el salvavidas de muchos de nosotros que encontramos en compañeros desperdigados por aquí y por allá afinidad en el trabajo, apoyo moral, causas comunes y mucho afecto. Además, tenemos la sensación de compartir un momento especial con la incorporación de las TIC en las aulas luchando por darle la vuelta a un sistema educativo que hace aguas por todas partes. Como reza la red social en la que compartimos los eventos, Potachovizados y allegados, mi claustro es la red.

Las redes sociales han llegado para quedarse y no son una moda pasajera. En Educación tienen un potencial enorme y el primero, indiscutiblemente, lo estamos viendo entre nosotros, los propios docentes que las usamos. En el caso de los que nos vimos ayer, usamos Twitter como vehículo de relación, de comunicación y, sin duda, de aprendizaje y colaboración. A través de Twitter lanzamos proyectos, pedimos ayuda, nos implicamos en tareas colaborativas, echamos una mano a quien lo pide, ofrecemos recursos, herramientas, información y experiencia. Es tal el caudal de información generado y la influencia de ésta, que me atrevería a decir que es mi principal canal de formación y la principal fuente de desarrollo profesional.

Mañana lunes, todos habremos vuelto a nuestros trabajos con una sensación ambivalente: tristes porque la quedada duró demasiado poco y alegres porque, por fin, nos conocemos en persona y podemos seguir estrechando lazos. Esa es la maravilla de las redes sociales, que unen personas por encima de todo. Como acabo de leer en Twitter de Gregorio Toribio, uno de los alma mater de la quedada:

Me quedé con ganas de haber hablado con más personas, de haber dedicado un ratito personal a más compañeros, de saber de us proyectos y sus vidas, pero éramos muchos y no fue posible dedicar tiempo a todos. No importa, ahora estamos más cerca unos de otros, sabemos que detrás de un nick hay alguien como yo y eso es maravilloso, sencillamente increíble.

Os dejo las fotos que saqué de la quedada, aunque no son las únicas porque hay un grupo en Flickr donde poder ver todas las fotos de la quedada.

¡Hasta la próxima, ha sido un placer!!