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Verdades como puños

Emilio Calatayud es Juez de Menores de Granada, en Andalucía. Dice verdades como puños, saliéndose de lo políticamente correcto. Lo traigo aquí porque lo vi en Twitter, de la mano de Jon Bustillo. Emilio Calatayud es famoso porque como Juez de Menores dicta sentencias ejemplares pero será cada vez más famoso porque tiene unos criterios educativos absolutamente claros y diáfanos, especialmente en lo referido a la educación de los hijos por parte de sus padres.

Yo no soy colega de mi hijo, soy su padre.

Dentro de mi pequeño círculo de compañeros que nos dedicamos a la Educación, alguno como Toni Solano destaca especialmente en la reivindicación del papel educador de la familia y la Escuela, olvidándonos de teorías psicoeducativas que sugieren la dejación del papel que padres y educadores tienen en sus ámbitos respectivos. Durante los últimos años, nos hemos volcado tanto en la protección de la infancia, hemos hecho tanto hincapié en sus innegables derechos que hemos olvidado que los niños tienen deberes que cumplir, tanto en el ámbito familiar como en el escolar.

Como dice Emilio Calatayud en los vídeos que os muestro, hemos pasado del padre autoritario al padre condescendiente que exonera a sus hijos de cualquier tipo de obligación. Es la teoría del pendulazo que explicaría cómo los modelos de autoridad han pasado del autoritarismo al laissez-faire haciendo un flaco favor a los hijos. Ahora, hay que recurrir a las leyes para arreglar un fracaso social evidente: ni padres ni profesores tenemos autoridad.

En mi trabajo cotidiano como orientador me encuentro, de forma recurrente, como las familias protegen a sus hijos haciéndoles mucho mal. En vez de mostrarse como referentes adultos, que les protegen pero también les reprenden cuando algo no está bien; en vez de ofrecerles apoyo junto a límites y normas claras; en vez de ejercer su autoridad y obligarles a cumplir sus obligaciones, se sienten culpables porque no les dan todo lo que sus hijos les piden y porque piensan que no son totalmente felices. Eso sí, los padres me lo cuentan reconociendo que se matan a trabajar por sus hijos y que todo en casa gira en torno a ellos.

Cuando en casa todo gira en torno a los hijos, ¿con qué fuerza moral voy a exigirles nada? ¿Acaso no están aprendiendo que son el centro del universo y que nada ni nadie puede contradecirles? Sólo así se explica cuando en el Instituto, un padre de un alumno que ha hecho una trastada espeta al profesor:

Mi hijo dice que no ha hecho nada y yo le creo

En fin, os dejo con las verdades como puños de Emilio Calatayud, reciente Premio al Mérito a la Educación.

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Un blog para la orientación

Desde hace un par de años vengo usando un blog, Busca Tu Camino,  para desarrollar tareas de orientación en mi instituto. En un principio, el blog tenía una finalidad informativa para ampliarse posteriormente, convirtiéndose en un vehículo de comunicación con los alumnos no sólo en cuestiones de orientación académica y profesional, sino también en otras como el ocio y tiempo libre, la discapacidad o la identidad digital.

Estoy orgulloso del trabajo que hago con el blog, quiero reconocerlo. Me lleva mucho tiempo pero veo que cubre una necesidad de los alumnos que antes se cubría de forma precaria. Sus comentarios son un aliciente para seguir trabajando. En fin, quiero contaros cuál es la metodología que utilizo en orientación con el blog y os dejo una publicación que presento al Congreso de Educared que se celebra en Madrid el próximo mes de noviembre, en la que lo cuento más despacio. Espero vuestras aportaciones.

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Cambio climático en clase

Imagen de previsualización de YouTube

Esta entrada forma parte del Blog Action Day que este año tiene como objetivo el cambio climático. La campaña lanzada a nivel mundial tiene  como estrella la publicación simultánea en los blogs de todo el mundo de una entrada sobre el tema, así que contribuyo gustosamente con mi granito de arena.

Hay gente que todavía duda de la existencia del fenómeno y como queremos que nuestros alumnos analicen el fenómeno con un prisma científico, voy a proponer una dos sitios web que sirvan para trabajar sobre el cambio climático en las aulas.

Activistas por el clima es una web promovida por Greenpeace que busca la implicación de las personas en acciones que denuncien aquellos fenómenos que están incidiendo en el cambio climático. Una página para la acción.

Dentro de los recursos de la página hay vídeos, entre los cuales me ha llamado uno la atención en el que simula cómo estaría Madrid asolada por un incendio en la Casa de Campo producto de la extrema sequía producida por el cambio climático. Es una simulación, pero las tempreraturas que tenemos en Madrid este otoño hacen pensar en que pueda llegar a ser una realidad.

Cambioclimatico.com son una web ciudadana que da información y fomenta la participación sobre el cambio climático que incluye un montón de vídeos, foros, noticias y enlaces de los que entresaco estos sobre juegos relacionados con el tema.

· http://electrocity.co.nz

· http://google-latlong.blogspot.com/2008/05/climate-change-in-our-world.html

· www.accionatura.org/juegoAlertaCO2/

· www.cogersa.es/juego.php

· www.food-force.com

· www.globalwarminginteractive.com/index.htm

· www.minijuegos.com/juegos/html/index.php?id=4262

· www.planetgreengame.com

· www.stopdisastersgame.org/es

· www.turnitalloff.com


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El ocaso de la tutoría

Una de las últimas novedades de la Ley Orgánica de Educación (LOE) es la supresión de la hora lectiva de tutoría con los alumnos en ambos cursos de Bachillerato. Se ve que los sesudos técnicos que hacen las leyes educativas de espaldas al sentido común y a los profesionales de la educación, les pareció que la tutoría es una pérdida de tiempo, así que mejor quitarla.

La LOGSE, la Ley Orgánica General del Sistema Educativo (ahora derogada) estableció las bases de la tutoría en 1992 en torno a cinco ejes fundamentales:

  • “Enseñar a pensar”. Las actividades que se desarrollen deben responder a la pregunta: ¿Qué se puede hacer para mejorar la capacidad de aprender y pensar en los alumnos? Es decir: técnicas de trabajo intelectual, organización de tiempos y horarios, autoevaluación…
  • “Enseñar a ser persona”. ¿Cómo podemos ayudar a los alumnos en la construcción de su identidad personal? Autoestima, adquisición de valores…
  • “Enseñar a convivir”. ¿Cómo desarrollar en los alumnos las capacidades sociales básicas para una buena convivencia? Técnicas dinámica de grupo, habilidades sociales…
  • “Enseñar a comportarse”. ¿Cómo contribuir a que los alumnos mejoren su capacidad de adaptación escolar y social? Respeto a las normas de convivencia, desarrollo del espíritu de solidaridad y cooperación…
  • “Enseñar a decidirse”. ¿Cómo enseñar y aprender a tomar decisiones profesionales? Orientación académica y profesional propiamente dicha.

Si leemos atentamente los cinco ejes, podemos ver que todos ellos justifican la presencia en Bachillerato de una hora lectiva para trabajarlos mediante las actividades del Plan de Acción Tutorial y del Programa de Orientación Académica y Profesional. Pero incluso imaginando que no fueran todos ellos necesarios (lo cual es discutible) y que, por lo tanto, pudiéramos suprimir las actividades que los desarrollan, habría un campo específico en el que la necesidad de asesoramiento a través de la tutoría siempre está presente en Bachillerato: la orientación académica y profesional.

El Programa de Orientación Académica y Profesional (POAP) se desarrolla mediante las actividades de tutoría en el segundo ciclo de la ESO y el Bachillerato. Gracias al POAP, los alumnos son capaces de conocer sus capacidades, sus intereses y motivaciones, así como sus propias limitaciones para poder tomar decisiones relacionadas con su futuro académico y profesional. La inmersión en este proceso es gradual y tiene en 4º de la ESO y en 2º de Bachillerato dos de los momentos más importantes al tratarse de cursos que coinciden con el final de dos etapas.

Con la supresión de la tutoría en Bachillerato este proceso queda truncado y me asaltan las preguntas:  ¿volvemos a que el orientador sea el experto que reciba de forma individual a los alumnos que tengan dudas? ¿de donde saco las horas para ello? ¿cómo explicaré las nuevas características de la Prueba de Acceso a la Universidad? Pero todavía peor, ¿cómo desarrollaremos en los alumnos las capacidades necesarias para conocerse, reflexionar y tomar decisiones vocacionales? ¿lo hacemos sólo en la ESO cuando hay una revolución hormonal que les impide programar más allá del fin de semana?

El caso es que esta decisión tan progresista de la LOE  lleva, a mi juicio, a una pérdida de credibilidad del sistema educativo para volver a las prácticas de los años 70, ahora que el revival está tan de moda. En el ámbito de la orientación es la vuelta a la ausencia de orientación bajo el pretexto de que los alumnos de Bachillerato ya son maduros y ya tienen claro lo que quieren, palabras asumidas de forma entusiasta por muchos profesores de Bachillerato que ven colmadas una de las viejas aspiraciones respecto a la “pérdida de tiempo” que supone la tutoría y a la necesidad de tener “más tiempo” para preparar a los alumnos para la Universidad, ignorando que ésta no es la única salida ni que nada dicen respecto a la auténtica pérdida de tiempo que supone el estudio de la Religión en Bachillerato.

Pero es que los sindicatos de profesores no han dicho esta boca es mía para reivindicar el papel de la tutoría en Bachillerato, un silencio sospechoso cuando se trata de hablar de un elemento de calidad del sistema educativo (así lo decía la LOGSE y la LOCE) en vez de una cuestión de mayor calado mediático. No creo que ganen muchos apoyos reivindicando calidad por el trabajo que eso no vende. El caso es que hoy en Twitter he leído que “los funcionarios son ateos porque no creen que haya una vida mejor después”; algo de razón tienen.

El colmo del despropósito es que muchos de los que abiertamente criticaban la pérdida de tiempo que supone la tutoría en Bachillerato no han dudado este curso en ser tutores precisamente porque no tienen tutorías lectivas con los alumnos y así trabajan menos, que la vida es muy dura. La ley, no obstante, obliga a que estos tutores tengan una hora asignada para hablar con los alumnos, hora que se coloca convenientemente al final de la mañana para que la propensión al diálogo con el alumnado sea la menor posible. Al menos en mi centro, nunca había habido una demanda tan grande del puesto de tutor en Bachillerato. ¡Qué cosas!

Como tantas decisiones administrativas, esta medida educativa apenas ha sido contestada por unos pocos. Es posible que tenga su efecto en las Universidades que, con probabilidad, recibirán menos cantidad de alumnos desorientados. Es posible, como en tantas ocasiones, que los centros concertados en los que los relajamientos horarios de los profesores son menores, desarrollarán sus Programas de Orientación Profesional y obligarán a que los tutores hagan sus funciones, el prestigio anda en juego y la calidad también. Es posible que muchos orientadores, como es mi caso con el blog de orientación, usen las TIC para suplir esta carencia haciendo un requiebro responsable para obviar la medida… pero en muchos centros públicos, volveremos al aluvión de alumnos en búsqueda de información puntual para elegir estudios sin realizar el proceso que lleva a tomar decisiones de forma ajustada a su realidad.

Al fin y al cabo, tomar decisiones es una de las competencias básicas que no tiene mucha importancia en la vida, ¿verdad?

Imagen: Finis Terrae IV en Flickr

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Volvemos a empezar


He estado mucho tiempo sin reencontrarme con vosotros a través del blog, demasiado. En estos meses, mi actividad en la red ha estado canalizada a través de twitter y del blog de orientación de mi Instituto y ya no daba más de mí mismo. El final de curso y las vacaciones han hecho el resto.

Ahora volvemos a empezar.

Este curso que comienza va a ser un curso de cambios y de hitos. Por primera vez en España, desde la Administración del Estado, se acomete un plan, el Plan Escuela 2.0, que pretende introducir las TIC en los centros educativos de la enseñanza obligatoria en todo el país. Comparto con Boris las críticas acertadas hacia el mismo y, especialmente, la llamada a la acción, así como los numerosos comentarios que se han hecho en twitter sobre el tema. La idea es sencilla: sin formación para el profesorado, cualquier inversión realizada en la compra de tecnología y la instalación de infraestructuras será ineficaz para mejorar la calidad de la enseñanza en España. Ya lo hemos dicho por activa y por pasiva: sin una formación metodológica del profesorado que le permita mejorar la enseñanza usando las TIC no servirá de nada la introducción de las mismas.

Desde asociaciones y redes de profesores implicados en la integración de las TIC en la enseñanza, como ChironAulablog, Espiral, el Proyecto Grimm, Novadors… venimos desarrollando una camino paralelo al de la Administración para formarnos y compartir experiencias de buenas prácticas en el uso de las TIC. Con sus aciertos y errores, estas experiencias de profesores que llevan tiempo usando las TIC nos indican un camino.

Otra Escuela es posible, que dirían algunos.

Sin embargo, la mayoría de estas experiencias se han desarrollado al margen (o con escaso) del apoyo institucional, con una fuerte implicación personal y escaso o inexistente reconocimiento de las mismas por parte de la propia Administración que ahora quiere dar el salto hacia la Escuela del Siglo XXI. No es fácil, por otra parte, generalizar en un país descentralizado como el nuestro donde cada Comunidad Autónoma he tenido diferentes recorridos en este tema. En todo caso, no partimos de cero, ya estamos usando las TIC muchos profesores con nuestros medios mejores o peores y nuestro esfuerzo. Debemos seguir trabajando y aprovechar la oportunidad para intentar generalizar una forma de trabajo.

Todo este rollo para decir que comienza el curso y que no voy a polemizar sobre los portátiles de ZP ni sobre si llevan o no software libre. Ya está decidido y no voy a poder hacer nada al respecto. Me importa un carrizo que las editoriales se pregunten qué van a meter en los portátiles para seguir siendo imprescindibles y así seguir condicionando de forma efectiva la enseñanza de la mayoría del profesorado. Me da igual, sinceramente. Es su problema pero sólo será el nuestro si optamos por usar sus materiales y no nos preguntamos cómo dar clase de otra forma diferente. ¡A mi nunca me visitan los comerciales de las editoriales!

Soy profesor por vocación, por convicción. Seguiré preparando mis materiales y mis temas como he hecho siempre, adaptándolos al grupo que tengo delante, con su edad, sus experiencias. Ahora tengo unas tecnologías que me facilitan ciertas cosas, pero seguiré pensando en el cómo mucho más que en el qué. El foco siempre estará en los alumnos, en su capacidad para aprender, para sorprenderse, para integrar… y para ello, lo más importante no es un ordenador, ni una Wifi, ni contenidos digitales, sino una buena metodología que permita el aprendizaje.

Y volvemos a empezar.

Porque cada curso vuelvo a ponerme nervioso ante la expectativa de los alumnos que tendré delante, de los nuevos compañeros, de los materiales que usaré, de las nuevas ocurrencias de la Administración educativa, como la de suprimir el segundo orientador de mi centro, al parecer, por lo poco que trabajamos, etc.

Pero, a pesar de todo, sigo teniendo esa ilusión por empezar y por saber que puedo influir en alguna de las personas que tendré delante representando el papel de alumno. Esa sensación es indescriptible, hace que sienta que este trabajo sigue mereciendo la pena y que en la vida, cada uno estamos llamados a tener una misión.

Esta es la mía.

Imagen: Azul en Flickr

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Qué difícil es ser tutor en Secundaria

Ya sé que es difícil ser tutor en Secundaria, qué le vamos a hacer. Ni en el CAP ni en la Facultad me enseñaron que los profesores de Secundaria somos tutores, es decir, educadores y como tales tenemos un papel (im)prescindible que cumplir en los centros pero la ley recoge (todavía) la figura del tutor en Secundaria Obligatoria (en Bachillerato ya sabemos que es una pérdida de tiempo, así que por eso han suprimido la tutoría) así que, si eres tutor, tienes que sobrellevarlo como puedas.

Decía que ser tutor es difícil porque tienes que cumplir muchas funciones, entre ellas la de coordinar las Juntas de Evaluación para cantar las notas y decir lo poco que estudian los alumnos, notificar las faltas y hacer papeleos varios, todos ellos engorrosos y (seguramente) poco útiles. De cuando en cuando, hay que echar una charla a los chavales para que se porten bien y estudien un poco, que el futuro es jodido, muy jodido.

La hora de tutoría es una hora estupenda. Con un poco de suerte, la cambiamos por una hora al principio o final de la mañana y los alumnos pueden disfrutar de un merecido descanso. En ocasiones, esa hora es perfecta para repasar nuestra propia asignatura, que ya sabemos que los programas son muy largos y cada vez tenemos menos horas para desarrollarlos. Tenemos actividades para la hora de tutoría, pero muchas veces son juegos que infantilizan la clase y realmente no estoy preparado para llevarlos a cabo. ¡Si al menos tuviéramos un libro!

Luego está lo del Departamento de Orientación, esos pesados que te persiguen para que hagas actividades con los chavales o que te dan información en un lenguaje incomprensible sobre procesos de aprendizaje de los alumnos, las medidas de atención a la diversidad que se pueden hacer y cosas por el estilo que no sirven para nada. Eso sí, cuando un chaval tiene un problema se lo mando a Orientación para que hagan algo, que para eso son psicólogos. También les mando a Orientación para que les expliquen el sistema educativo que tenemos actualmente porque yo me he quedado anclado en el BUP y COU y ahora es tan complicado que mejor no decir nada.

De vez en cuando, en la hora de tutoría vienen a dar charlas a los chavales sobre drogas o sexualidad, cosas importantes hoy en día pero para las que no estamos preparados. Por esa misma razón, preferimos que en las charlas estén sólo los chavales con los monitores porque así tienen más confianza entre ellos y nosotros aprovechamos para hacer otras cosas.

Los tutores, además, tenemos que hablar con las familias, mejor por teléfono que es más rápido y cercano, normalmente cuando sus hijos tienen algún problema porque sino es mejor que sean las familias quienes den el primer paso para establecer el contacto con nosotros. A veces, previa cita, recibimos a las familias en el Instituto y les contamos, en los bancos de los pasillos o en alguna sala grande y poco acogedora, que sus hijos estudian poco y que lo mejor es buscar una academia para recuperar esas asignaturas atrasadas.

Finalmente, los tutores tenemos que hacer informes sobre aspectos de los chavales que nos resultan totalmente desconocidos e incomprensibles, incluyendo su historial académico, sus intereses personales o profesionales, sus circunstancias familiares y otros aspectos que no vienen al caso porque tampoco tienen importancia. Hay mucha información de los chavales en sus expedientes académicos, pero mejor que estén en la Secretaría guardados para que no se pierda.

Ah, se me olvidaba, a veces los tutores hablamos con los chavales, especialmente si hay que echarles la bronca por lo mal que se portan. Nos gusta el pasillo como el lugar perfecto para estas charlas rápidas de cinco minutos en las que vamos al grano.

NOTA:

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Sólo encontré un tutor de este tipo en un curso hace mucho tiempo ya y no me acuerdo en que centro fue. Ahora ya está jubilado.

Imagen: FlickrCC

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Sexo y adolescentes

En España la Escuela no hace educación sexual. Al menos así lo recogen los estudios y lo muestra el excelente documental “Hablando de sexo con adolescentes” de Documentos TV emitido el 5 de mayo en La 2 de TVE.

El documental está basado en el testimonio de 100 adolescentes y recoge sus opiniones así como las de expertos en educación sexual. Algunas de las cifras que muestran son para preocuparnos:

  • Más del 50% de los jóvenes no ha recibido información sexual en la Escuela
  • España no tiene suficientes centros de planificación, según los criterios de la OMS
  • El 90% de los adolescentes afirman que no tendrían tantos problemas con su sexualidad si tuvieran más información
  • España duplica el número de abortos en adolescentes que Estados Unidos

El tema de la educación sexual tiene su complejidad porque la mayoría del profesorado no se siente preparado para abordarlo. De esta forma dejamos que sea Internet o las revistas para adolescentes los que hagan esa función, evidentemente, mal hecha. Los programas que se realizan en el ámbito de la tutoría son, en muchos casos, orientados a la prevención de embarazos no deseados pero no a una auténtica educación sexual.Por otra parte, los contenidos relacionados sobre sexualidad en los programas se limitan a la parte biológica: aparatos reproductores, órganos, etc. de modo que no se aborda ni la afectividad ni el sexo en las aulas.

Desde mi punto de vista, la educación sexual debe afrontarse desde la Escuela, en Secundaria, pero con la formación adecuada del profesorado; una carencia más en algo importante. A ver si el nuevo ministro de Educación, el Sr. Gabilondo, lo afronta en su agenda.

Os dejo con el vídeo “Hablando de sexo con adolescentes”.

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Programa estival de refuerzo

La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid pone en marcha el próximo mes de julio el llamado Programa Estival de Refuerzo para aquellos alumnos con bajos resultados en Lengua y Matemáticas a lo largo del último ciclo de Primaria, de modo que puedan pasar a Secundaria con un mayor nivel para afrontar la etapa. El Programa, que se desarrollará en colaboración con los Ayuntamientos, tendrá una duración de dos quincenas, pudiendo asistir a una o las dos indistintamente, pues los contenidos curriculares serán diferentes. Este Programa se enmarca dentro de los Planes de extensión y mejora de los servicios educativos.

Los grupos de alumnos tendrán que haber cursado 6º de Primaria en el presente curso. Su inclusión en el Programa requerirá de la autorización de la familia, así como de la recomendación del Director del colegio. Una vez en el Programa trabajarán en grupos de quince alumnos que asistirán a clase durante dos horas diarias con los contenidos de las áreas de Lengua y Matemáticas. El monitor, así dice la convocatoria, será un titulado de Magisterio, Psicopedagogía, Piscología (rama educativa) o alumnos de las tres titulaciones en su último año de carrera.

Hasta aquí la información, que puedes ampliar en este enlace. Ahora las valoraciones que me suscita.

En primer lugar, no me gusta que se gaste dinero público para clases de recuperación en vez de destinarlo a las medidas ordinarias de atención a la diversidad. Las graves carencias que tienen algunos alumnos cuando llegan al Instituto no se solucionan con un curso de recuperación sino poniendo remedio desde el momento en que éstas aparecen, dotando de más profesorado, trabajando éste dentro de las aulas, haciendo grupos flexibles, etc. Son los profesores de Primaria los que tienen que tener los apoyos y medios ordinarios para hacer frente a las dificultades de aprendizaje que presentan algunos/muchos alumnos, siendo por tanto algo propio del sistema educativo.

En segundo lugar, al externalizar una responsabilidad propia del sistema educativo en monitores contratados a tal efecto y el Programa estar ajeno al currículo ordinario, sus efectos también se escapan al sistema educativo. Volvemos, como hace tantos años, a tirar de academias y clases particulares para subsanar algo que debemos asumir los que trabajamos en el sistema educativo ya que es nuestra responsabilidad.

En tercer lugar, una parte del profesorado, ojalá me equivoque, puede descansar respecto a aquellos alumnos con dificultades de aprendizaje confiando en que el Programa de refuerzo estival sea la solución a sus problemas. Dos quincenas de trabajo con dos horas diarias son mejores que todo un curso escolar con su correspondiente carga horaria.

En cuarto lugar, el hecho de que se contrate a monitores y que no haya conexión con los maestros de los alumnos, hace que la medida curricular esté totalmente descontextualizada. Por otra parte, no tenemos ninguna referencia respecto a la capacidad docente de estudiantes del último año de carrera o titulados en Psicología o Psicopedagogía, por la mera razón de que no son especialistas ni en Lengua ni en Matemáticas. Tan sólo los titulados en Magisterio serían idóneos, pero en ese caso, el hecho de que no se mencione la experiencia docente por ningún lado como requisito, y que los alumnos que acudirán al Programa tienen graves carencias, la fe en los resultados es más que escasa.

En definitiva, lejos de ser un recurso que ayude a mejorar la calidad del sistema educativo, nos encontramos ante una medida que lo desprestigia aún un poquito más. Un desastre.

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Entornos personalizados de aprendizaje

Esta entrada complementa a la anterior que hablaba sobre el currículo en esta nueva Escuela del Siglo XXI. Pues bien, resulta que en El Caparazón he visto esta interesante presentación sobre los Entornos Personalizados de Aprendizaje (PLE, en inglés) que ayuda a concretar algunos de los principios de los que hablaba.

El futuro del aprendizaje parece que va por crear estos entornos personalizados de aprendizaje que parten de aprovechar la conexión con los demás (conectivismo) para aprender y hacerlo, además, en la Red. Las herramientas que tenemos a nuestra disposición nos permiten dar este paso ya que es posible aprender de la conversación con otros y, sobre todo, que los estudiantes sean los protagonistas completos del proceso, controlando los objetivos y los contenidos. Si pienso en la Educación Secundaria, creo que este planteamiento es perfectamente posible y deseable. En fin, creo que Dolors lo cuenta mejor que yo en su presentación así que os la dejo para que nos alumbre un poco sobre el tema.

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La Escuela que quisiera (IV): el currículo

Hoy quiero continuar hablando del currículo, la piedra de toque de calidad del sistema educativo, junto al profesorado. He tardado muchos días en retomar la serie sobre la Escuela porque me resulta difícil escribir sobre el currículo, así que como siempre, no pretendo sentar cátedra sino proyectar mis reflexiones de sobre otra Escuela posible.

Hace años, en la Facultad leí que no hay un único concepto de currículo, hay muchos. Los matices de cada concepto establecen las intenciones que subyacen para dotarlo de uno u otro significado, es decir, para hacer más hincapié en unas cosas o en otras. Así, el currículo puede ser diferentes cosas que nada tienen que ver entre sí: desde el currículo que prescribe la Administración hasta el diseñado por las editoriales pasando por el que se lleva realmente a la práctica en las aulas, y el que es evaluado, por no hablar del currículo oculto. En todo caso, cómo debería ser el currículo del Siglo XXI (voy a ser algo pretencioso), qué papel deberían jugar las administraciones educativas en el mismo, cuál sería el papel de las editoriales, cuál el de los profesores; finalmente, cuál sería el papel de los alumnos, si es que tienen algún papel. Quiero aclarar, antes de nada, que hablo del currículo en la educación obligatoria, dejando de lado el resto, para centrar mi exposición.

Hace pocos días a través de Twitter leí un artículo de Francesco Tonucci en La Nación que es toda una declaración de intenciones:

La misión principal de la escuela ya no es enseñar cosas. Eso lo hace mejor ya la TV o Internet

Comparto esa afirmación, así que ¿cuál debería ser el papel de la Escuela? Según Tonucci,

Debe ser el lugar donde los chicos aprendan a manejar y usar bien las nuevas tecnologías, donde se transmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo.

Tonucci va al fondo de la cuestión, es decir, al papel de la Escuela porque es éste el que va a definir el tipo de currículo que diseñemos aunque siempre se verá matizado por quienes realmente lo llevan a la práctica, es decir, los profesores. Me llama la atención el nulo debate que existe en España sobre los fines de la Escuela, sobre todo cuando tenemos uno de los peores sistemas educativos de nuestro entorno. Se habla de la violencia en las aulas, del bajo nivel, de la falta de autoridad, de los malos resultados en PISA, pero no se habla de qué esperamos de la Escuela, qué pretendemos que enseñe a nuestros hijos.

¿Qué características tendría un currículo para el S.XXI? He aquí mis reflexiones:

  • El currículo es un instrumento vivo, flexible, dinámico para cumplir las funciones de la Escuela. El profesorado es el principal responsable del currículo.
  • El currículo es un material de aprendizaje para el profesor que experimenta con su práctica, lo cambia, lo mejora… y una de las  fuentes de aprendizaje para el alumnado, aunque no la única. Hoy la Escuela no tiene el monopolio de la enseñanza.
  • El currículo NO es ningún libro de texto. Los libros de texto son productos comerciales. Los libros de texto en CD o pdf son lo mismo en distinto formato.
  • En una sociedad que cambia rápidamente, no se puede pretender enseñar todos los contenidos cerrados, obsoletos en pocos años (en algunos casos); el currículo enseña principalmente procedimientos, estrategias, habilidades, métodos… procesos generales altamente intercambiables que permiten a los alumnos aprender en cualquier contexto y situación.
  • El currículo es acción, investigación, participación, experimentación. La base del conocimiento científico está en estas premisas que son las que deben presidir el currículo.
  • El currículo pretende formar personas que sepan, sientan y hagan: no queremos máquinas perfectas.
  • Más que saberes para aprenderse de memoria, más que una sucesión de contenidos que se olvidarán con el paso del tiempo, los saberes escolares son interdisciplinares como la vida misma.
  • Cualquier lugar, cualquier momento, cualquier situación es una oportunidad de aprendizaje. El currículo se nutre de experiencias contextuales, cercanas, normales o extraordinarias, que se convierten en una oportunidad para aprender. Estas experiencias no son previsibles pero son altamente significativas en el aprendizaje y proporcionan herramientas de adaptación a los alumnos que serán muy útiles en el futuro.
  • Si hay que organizar los saberes en ámbitos, que sean en ámbitos de experiencia y conocimiento.  Éstos deberían ser muy generales y globales como para que fueran pocos: científico-tecnológico, socio-lingüístico, arte, salud y deportes, por poner ejemplos. En Educación Infantil no tiene ningún sentido parcializar en áreas, sino ámbitos de experiencia exclusivamente. En Primaria tampoco y en Secundaria creo que podríamos prescindir también de las áreas. Como ya he comentado en este blog, ámbitos globales con profesores de distintas especialidades trabajando al mismo tiempo en las aulas en torno a proyectos con actividades multitarea, proyectos…
  • Lo más importante del currículo debe ser la acción, su puesta en práctica. El uso de una metodología activa, los proyectos, la investigación, la experimentación, la utilización del método científico que guía del aprendizaje en todas los ámbitos de experiencia y conocimiento.
  • En el S. XXI, el uso de las TIC para el desarrollo del currículo debe ser un excelente aliado en el marco de una sociedad que las utiliza cada vez más. La Escuela no puede estar ajena a la sociedad en este aspecto. La Administración Educativa no puede ignorar este hecho tampoco.
  • Así pues, dentro de cualquier ámbito de experiencia o conocimiento, el uso de las TIC es una de las herramientas que se deben utilizar para el desarrollo del currículo y la adquisición de los aprendizajes. Esto exige una formación previa por parte del profesorado, unas dotaciones de infraestructuras y el cambio del modelo de currículo cerrado y homogéneo por otro abierto, flexible, dinámico…
  • Los intereses e inquietudes del alumnado son una fuente enorme de aprendizaje y una oportunidad para el currículo. Utilizarlos en torno a proyectos de trabajo definidos y claros, con objetivos y contenidos coherentes, con actividades significativas, con un desarrollo de competencias es una de las tareas del profesorado que hace del currículo algo vivo.
  • Creo que la libertad curricular debe ser máxima y total. Cada Escuela debe tener su propio currículo. Cada nivel o clase, el suyo. El currículo está vivo, evoluciona, aunque tenga saberes básicos e imprescindibles que no cambien; el uso de estos saberes en distintos contextos es lo que varía constantemente, por lo que una de las características del currículo es la variabilidad de situaciones, oportunidades, actividades y momentos de aprendizaje.
  • La Administración Educativa velará porque el currículo sea coherente con los fines de la Escuela, asegurando el asesoramiento del profesorado, la dotación de los recursos necesarios a los centros y el desarrollo del proceso.
  • La Administración Educativa evaluará el desarrollo del currículo en cada centro al objeto de garantizar que los alumnos adquieren las competencias básicas. Esta evaluación será externa e interna, complementándose ambas. La externa debería garantizar que todos los alumnos adquieren las competencias básicas. La interna, los procesos de aprendizaje para la adquisición de las mismas, la coherencia de los métodos, el trabajo en el aula, etc. Es el profesorado el máximo responsable del desarrollo de este currículo y en él recae la responsabilidad del mismo.
  • Los claustros deberán revisar y evaluar el diseño y desarrollo de los currículos de sus centros, ver cómo desarrollan las competencias en el alumnado y cuáles son las mejoras que hay que hacer en cada momento. Esta evaluación interna es complementaria a la externa.

Bueno, estas son mis pinceladas. Espero vuestros comentarios al respecto. Gracias.

Imagen: FlickrCC

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