Ayer salieron las notas de Selectividad y la mayoría de mis alumnos de Fuenlabrada han tenido notas muy bajas, así que hoy se han ido un buen número de ellos a reclamar. Curiosamente, dos de ellos, en absoluto de los más brillantes, han tenido unas notas bastante buenas por lo que podrán elegir las carreras deseadas.
A los buenos alumnos les han pesado sus propias expectativas, especialmente a una que los nervios le han jugado una mala pasada. Profesionales en hacer exámenes, llegada la Selectividad se dejan atenazar por las consecuencias del examen y se ponen nerviosos. Les falta control mental, autocontrol, para relativizar y confiar en sus propias posibilidades.
Hace años, uno de los mejores profesores que he tenido nunca nos dijo:
A la hora de estudiar, estudiar con paz, con tranquilidad, empapándoos de la asignatura… ¿qué es lo peor que os puede pasar, que suspendáis? Pues bueno, tenéis más convocatorias, así que olvidaos de eso y concentraos que todo debe salir bien.
Aquel profesor, Pedro Morales, del que ya he hablado alguna vez en este blog, no creía en los milagros, aunque fuera creyente, es que valoraba la influencia positiva (o negativa) del autocontrol y de poner cada cosa en su sitio.
Estos alumnos que han tenido buenas notas no son excepcionales pero tienen un mayor control de sí mismos y de sus posibilidades. Creo que esto tiene que ver con la Inteligencia Emocional.
Miércoles, 27 junio 2007 at 10:35 am
Siempre se le ha llamado sentido común pero últimamente estamos sometidos a demasiadas influencias y parece que todo tiene que llevar un nombre con caja de resonancia o que provenga del inglés.