Ayer fuimos a AULA, la feria del estudiante y de la oferta educativa de Madrid, con los alumnos de 2º de Bachillerato de mi centro. Fue una visita espantosa por la gran cantidad de estudiantes que coincidimos en la misma; no sabría decir cuántos, pero desde luego, éramos varios miles de personas congregadas en un recinto en el que no hay bancos para sentarse y sólo una cafetería disponible, aunque múltiples carritos con bocadillos, agua y comida rápida a precio de oro, se arremolinaban junto a los stands más concurridos.AULA nació para dar respuesta a la necesidad de información sobre la oferta educativa en un momento en el que esa información era difícil encontrarla salvo acudiendo a las fuentes de la misma. Así, o ibas a las propias universidades o esperabas a la información que te llegara al Instituto, que era más bien poca. Conseguías la información de forma artesanal excepto la que venía en el Cuaderno Informativo de la Comunidad de Madrid, la única herramienta más o menos fiable que teníamos los orientadores para informar a nuestros alumnos. Normalmente, en cada centro, elaborábamos una serie de folletos o cuadernos informativos diseñados por nosotros mismos que incluían la oferta educativa de nuestra localidad y poco más. Por eso, la visita a AULA completaba la información.
Sin embargo, en pleno siglo XXI donde toda la información está al alcance de cualquiera en un sólo clic, la visita a AULA me va pareciendo una visita comercial más: cada institución, pública o privada, se esmera por hacer un montaje lo más espectacular posible en su stand con el objetivo de llamar la atención del aluvión de jóvenes ávidos de regalos de mercadotecnia. Compartir la recolección de “tesoros” es la conversación preferida de vuelta en el autobús.
Por si fuera poco, desde hace algunos años, a los orientadores de la Comunidad de Madrid nos “obligan” a ir para recoger las novedades relevantes del curso: el nuevo cuaderno informativo con las últimas novedades en la oferta del próximo curso. Otras publicaciones o comunicaciones también van en el pack. La firma del recibí correspondiente garantiza que cada quien se lleva lo suyo.
Con respecto a mis alumnos, algunos -muy pocos- consiguieron solventar algunas dudas, sobre todo al poco tiempo de llegar, antes de que se llenara el recinto; la inmensa mayoría recolectó regalos publicitarios sin haber recibido una atención personal adecuada y sin haber resuelto sus dudas sobre las carreras, sus salidas, etc. Yo acabé literalmente machacado por el peso de dos maletas de ruedas cargadas de información, alguna como ya dije, oficial. No pude tener ni un respiro para poder actualizar los folletos que luego puedo ofrecer a mis alumnos en medio de un gentío enorme.
¿No sería mejor que nos enviaran la información más relevante los interesados -las instituciones- a los centros en vez de ir a recogerla a la feria?
¿No podemos usar las Nuevas Tecnologías, el portal H.O.L.A. de Asturias es un BUEN ejemplo de cómo hacer las cosas, para informarnos y documentarnos?
¿Acaso no es más provechoso una visita a las instituciones que nos interesen para conocerlas en vivo y en directo, resolver dudas y tomar el pulso a la realidad en vez de coger folletos?
¿Por qué la Consejería de Educación no tiene el detalle de ahorrarnos el viaje a AULA y nos envía el material necesario o convoca a una reunión de zona para entregarnos dichos materiales?
En resumen, mucha gente, mucha propaganda; poca información, ninguna orientación. Estoy pensando seriamente si volveré el año que viene. Sólo tenía en la cabeza la hora de marcharme, así que creo que el próximo año no volveré
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